Signos y Síntomas
El primer signo que lleva a los adolescentes a plantearse la posibilidad de hacerse el primer afeitado es la aparición de vello en el rostro. La barba y el bigote del adolescente son poco copiosos y el vello es poco duro. Poco a poco, con cada afeitado, el vello de la barba y el bigote resulta más abundante y fuerte. De esta manera, el afeitado suele convertirse en un hábito diario (o casi diario).
El crecimiento de este vello suele ir acompañado del resto de cambios hormonales que el cuerpo masculino experimenta en la adolescencia: la piel se vuelve más grasa y suelen aparecer granos en el rostro (acné).
Las pieles de los adolescentes son finas y sensibles; por eso, es necesario afeitarse con delicadeza, ya que el afeitado puede causar cortes e irritaciones en el rostro.



