¿Cómo y por qué se produce?
Beber alcohol en exceso y de forma continuada afecta gravemente a la piel. Esto es debido a la repercusión negativa que el alcohol tiene sobre la vitamina A. Esta vitamina es la responsable de la regeneración de las células de la piel y ejerce un efecto antioxidante sobre ella. El alcohol reduce la cantidad de vitamina A en el organismo; por tanto, favorece la pérdida de flexibilidad de la piel, la aparición de arrugas y líneas finas y la piel muerta. Otro de sus efectos es la deshidratación, que se refleja en la piel.
El alcohol también actúa sobre los vasos sanguíneos causando una pérdida de calor a través de la piel. Altera la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal.



