Tratamiento y prevención

El alcohol es uno de los factores de riesgo para la piel que mejor se pueden controlar, simplemente minimizando su consumo.

 
No hay una dosis estándar de alcohol que pueda ser considerada normal porque la misma cantidad puede afectar de una manera diferente a cada persona, según sus características personales: la edad, el sexo, el peso corporal, el metabolismo, la tolerancia desarrollada previamente, la comida que se haya ingerido, el tipo de bebida, el entorno y momento en que se consume...
 
Se debe conocer el contenido alcohólico de la bebida que se consume para poder manejar mejor cuánto consumir sin que sea perjudicial o genere efectos desagradables.
 
Se recomienda beber de 1,5 a 2 litros diarios de agua para hidratar el cuerpo y compensar los efectos negativos del alcohol. Bebiendo agua la piel se hidrata internamente, hecho que ayuda a suavizar las arrugas y a tener una piel más joven y atractiva. 
 
Alcohol y Piel - Tratamiento y prevención

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