Tratamiento y prevención
Con demasiadas atenciones y visitas a la peluquería puede conseguirse el efecto contrario al deseado: que el pelo tenga un aspecto menos saludable. Es mucho más fácil tratar el cabello antes de que se dañe que hacerlo cuando ya se ha desgastado. Aportar hidratación al cabello es importante, porque así se asegura el número de enlaces de hidrógeno que forman la estructura del pelo. El uso de un acondicionador permite el restablecimiento de esos enlaces. Estos productos pueden incluir dimeticona –un compuesto de siliconas– y alcoholes grasos que se depositan selectivamente sobre el cabello dañado, lo nutre y facilitan el cepillado.
Muchos especialistas consideran que la clave del cuidado capilar consiste en reducir las agresiones, escoger un champú que se ajuste a las características del cabello, la hidratación, y aplicar tratamientos esporádicos con nutrientes, que pueden realizarse en centros de estética.

Los tintes semipermanentes tienen consecuencias negativas sobre
el estado del pelo: a la larga pueden dejar un aspecto sin brillo y seco.
Entre la oferta de champús, lo mejor es escoger uno con ingredientes naturales. Es decir, uno que no contenga químicos agresivos ni colorantes o detergentes, y que puede encontrarse en perfumerías y farmacias.
| Pelo normal |
Es un tipo de cabello que suele ser suave al tacto, brillante, que se peina y desenreda con facilidad, y al que no se le abren las puntas.
–Cómo tratarlo: un champú suave y una mascarilla cada 15 días bastan para mantenerlo en buen estado. Hay champús específicos para pelo normal, seco o graso. El champú para pelo normal puede llevar ortigas con manzanilla, que reconstituyen el cabello y alivian la comezón y la descamación, ya que combate las bacterias que pueden permanecer en el cuero cabelludo. |
| Pelo seco |
Es un tipo de cabello que abunda debido a las tinturas, las permanentes, los modelados, el uso del secador y de la plancha, y a las carencias vitamínicas de la dieta actuales. Se da cuando las glándulas sebáceas realizan una mala lubricación del cabello. Son ásperos al tacto, frágiles y sin brillo. Las puntas suelen abrirse con facilidad.
–Cómo tratarlo: se recomienda el uso frecuente de productos nutritivos e hidratantes en cada lavado y mascarillas una vez por semana, así como prescindir de los secadores. Algunos champús específicos para este tipo de cabello están fabricados con romero y árnica, que cuenta con propiedades antibacterianas. Además, favorece la circulación sanguínea y la conservación del pelo. El romero posee también propiedades estimulantes para hacer crecer el cabello. Los que llevan aguacate aportan suavidad al pelo seco. |
| Pelo graso |
–Cómo tratarlo: hay que lavarlo con un champú específico para este tipo de cabello con el fin de acabar con el exceso de grasa y restablecer el equilibrio. El jabón debe aplicarse sin masajear el cuero cabelludo para no activar aún más las glándulas sebáceas. Puede optarse por un champú a base de romero, que le aportará brillo, y huevo, que se encarga de nutrir el folículo piloso y ayuda a prevenir la posible caída del pelo. El que lleva menta también neutraliza el exceso de grasa, de modo que el pelo queda limpio durante más tiempo.
La clave del cuidado capilar consiste en reducir las agresiones, escoger un champú que se ajuste a las características del cabello, la hidratación, y aplicar tratamientos esporádicos con nutriente, que pueden realizarse en centros de estética.
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Un uso excesivo de champú puede eliminar la humedad natural del cabello que le da un aspecto saludable.




