Tratamiento y prevención

Colágeno y ácido hialurónico

 

Descripción del tratamiento

El ácido hialurónico está siendo utilizado en multitud de tratamientos con muy buenos resultados, desde cicatrices, inflamaciones y gingivitis hasta artritis, en la medicina tradicional, así como en otras aplicaciones en la medicina estética, sobre todo para las arrugas y el aumento en el grosor de los labios. Existen diferentes productos que combinan la base del ácido hialurónico con otros componentes de manera que, por ejemplo, el que sirve para las arrugas no siempre está igualmente recomendado para perfilar y realzar los labios. Puede formar parte de tratamientos aplicados por vía tópica o ser inyectado.

El ácido hialurónico aporta hidratación, firmeza y protección a la zona tratada.

También el colágeno es la base principal de algunos productos destinados a rejuvenecer la piel o suavizar las arrugas. La piel se mantiene lisa gracias a tres elementos: ácido hialurónico, elastina y colágeno, que favorece la formación de la red de fibras que da forma a la piel. Es fundamental para evitar la pérdida de agua en las células y, por tanto, para prevenir la deshidratación.
 

El ácido hialurónico y el colágeno se utilizan para disimular pliegues de la piel, como los que se producen desde la base de la nariz hasta las comisuras del labio, las arrugas finas y los surcos del entrecejo, y las mejillas.

 

Colágeno y ácido hialurónico - Tratamiento y prevención


Aplicación

Estos rellenos son un buen método para corregir de una forma rápida, cómoda y eficaz los pliegues que se forman en la piel, como los que se producen desde la base de la nariz hasta las comisuras de los labios, las arrugas finas y los surcos en el entrecejo y las mejillas. También se emplean para dar más grosor a los labios, disimular cicatrices y dar forma a la cavidad nasal.

Aunque los productos que se inyectan sustituyen a sustancias que de manera natural se encuentran en nuestra piel, la cantidad y el formato de las infiltraciones tiene que evaluarlas un médico, así como las densidades y el tamaño de la molécula que debe inyectarse, pues son factores que varían en función de si la infiltración se emplea para rellenar arrugas finas en una paciente joven o para dar volumen a los pómulos de pacientes de más edad, que necesitan mayor cantidad de tejido de sostén. El dermatólogo o el especialista en medicina estética, pues, se encargarán de analizar la zona que se desea tratar, el tipo de piel y qué se desea conseguir.

Beneficios

A diferencia de otros tratamientos o rellenos, el ácido hialurónico consigue un buen efecto estético. Sus propiedades hacen que consiga aportar a la zona tratada hidratación, firmeza y protección. Por otra parte, al tratarse de productos de origen no animal, no generan alergias o reacciones en el organismo. Como el producto inyectado es similar al ácido hialurónico que hay en el cuerpo, la asimilación se produce, generalmente, sin problemas. Algunos usuarios valoran que sus efectos sean temporales y que el componente sea absorbido por el cuerpo de forma progresiva, sin causar cambios bruscos en el aspecto ni el efecto hundimiento.

¿Es indoloro?

El tratamiento con colágeno y ácido hialurónico es un tratamiento casi indoloro, pero las dosis se aplican con anestesia local, si bien es cierto que tras los últimos avances algunas la llevan incorporada.

Duración del tratamiento: los resultados del tratamiento son temporales y visibles durante unos seis u ocho meses, y no requieren una recuperación especial.

Recomendaciones pre- y postratamiento: se recomienda repetir el tratamiento pasados ocho meses para mantener el efecto.

Contraindicaciones: el grado de satisfacción es alto entre los pacientes que ya conocen el sistema. Entre las posibles consecuencias negativas se han detectado hematomas que desaparecen a los pocos días de aplicar el tratamiento. En su estudio inicial, el médico le advertirá sobre los casos en los que está contraindicado: personas con problemas en el sistema inmunológico, como el lupus o la artritis reumatoide. No se recomienda su aplicación en mujeres embarazadas o en período de lactancia, pues, aunque no existen estudios que hagan pensar en efectos secundarios relevantes, es mejor prevenir.

 

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