Tratamiento y prevención
La piel se puede hidratar por dentro (principalmente bebiendo agua con frecuencia) y por fuera (por ejemplo, usando cremas hidratantes). Los mejores momentos para hidratar la piel son la mañana y el final del día.
- Beber unos dos litros de agua al día. Beber poco a poco y a menudo, unos ocho vasos al día. Se recomienda no beber pocas veces y en grandes cantidades ni beber mucho mientras se come.
- Seguir una dieta equilibrada rica en vitaminas y minerales: comer fruta, pescado, espinacas o huevos.
- Protegerse del frío y del sol.
- Utilizar productos apropiados para cuidar la piel: gel limpiador, crema hidratante, tónico, exfoliantes, protector solar.
- Ducharse diariamente con agua templada.
- Cremas hidratantes de venta libre:
- Descripción del tratamiento: aplicación de cremas que ayudan a hidratar la piel por fuera y a reafirmar los músculos y regenerar las células muertas de la piel.
- Duración del tratamiento: su uso se debe convertir en un hábito diario.
- Recomendaciones y aspectos que tener en cuenta en el pre y el postratamiento: se debe ser constante. Se recomienda consultar a un especialista, quien puede asesorar sobre las mejores cremas para un tipo de piel concreto (grasa, mixta, seca) y asegurar que estén probadas científicamente.
- Aplicación del tratamiento: después de la ducha, sobre la piel aún húmeda, se aplica suavemente la crema hidratante mediante masajes circulares hasta que se absorba toda la crema.
- En qué casos está especialmente indicado: pieles jóvenes que quieran conservar y reforzar la hidratación o pieles que ya presentan deshidratación y quieran recuperar la hidratación.
- Efectos y beneficios que aporta: aumento de hidratación de la piel, y, por tanto, de la elasticidad, firmeza, luminosidad, resistencia, tonalidad y suavidad.
- Contraindicaciones: comprobar la etiqueta o prospecto en cada caso.




